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Más sobre el amor

Só lo es una anotación que apunto aquí de manera rápida que está relacionada, no con la existencia del amor, pero sí con su necesidad, aunque más bien, con la consideración del amor como un medio.
De adolescente, hace ya muchos años, leí el librito Hambre de Knut Hamsun (1859 - 1962). La novela me interesó. Recuerdo, mi memoria es muy flaca, que el protagonista, cuando podía comer algo, pese a su hambre devolvía lo comido. Este hecho entonces me llamó la atención. Posiblemente fuera en los pprimeros años de los sesenta y entonces se hablaba bastante en España de la época del hambre por la que pocos años antes se había pasado.

Hoy, recorriendo blogs, me he encontrado en sbllop un artículo sobre Hambre. En el enlace sobre el autor de esta novela, que yo he puesto en primer lugar, habla sobre la difícil profesión de escritor y pone estas palabras:
Marie Hamsun, esposa del poeta durante más de 40 años, cuenta en su libro de memorias, Arco Iris (1953), cómo sufría el resto de la familia cuando Knut meditaba sobre sus libros sin ser capaz de "arrancar". En tales períodos se encontraba deprimido y era inmensamente infeliz. Muchas veces prometió a su familia y a si mismo que tal libro, una vez acabado, sería el último. Por desgracia – o afortunadamente dirían los admiradores de su arte – era una promesa que le fue imposible cumplir.

Después de haber contraído matrimonio con Hamsun, Marie, asombrada, escuchaba las repetidas quejas de su marido sobre las múltiples aflicciones que conllevaba la tarea del escritor. Marie, no obstante, supo entender el juego. Aunque él hablaba con desprecio del "garabateo", ella entendió que este garabateo le proporcionaba una verdadera alegría. Dice ella: "Mi amor también debe haber formado parte del ambiente que le era necesario para alcanzar la auténtica felicidad. Pero comprendí que cuando le era imposible comenzar bien con su trabajo, no existía nada que pudiera recompensar ese hecho. La felicidad que yo tal vez le pude dar, fue sólo un medio y no una meta".

La negrita de la última frase la he puesto yo, ya que al leerla he pensado si el amor es un medio o una meta. Si cambio la palabra «felicidad» por «amor» queda un pensamiento curioso que iguala felicidad con amor y, ambos elementos, felicidad y amor como medios y no metas. Medios que nos conducen o nos permiten acceder a otras cosas.

¿Qué nos permite el amor (o la felicidad) que no podamos conseguir de la misma manera sin ellos?

Pues yo creo que sí, que hay un estado de vida que quizás sea un poco más fácil conseguir con amor y con felicidad (tranquilidad de espíritu) que sin ellos. Lo que no me atrevo es a definirlo.
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2 comentarios

Alvaro Ramirez -

Estoy de acuerdo con Bea, un profe puede ser mediador de felicidad.
Fabian: lindo articulo este y muy interesante blog, al que tendre que regresar para leer otras de tus entradas.

Bea -

Me gustó eso de las personas como mediadoras de felicidad. El amor como mediador de la felicidad.
Así también -digo yo- los profes mediamos en el aprendizaje. ¿El aprendizaje mediador de la felicidad?
Un abrazo.
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